Snapshot of a Honduran inquisition

Ana Padilla

Activists in Honduras Congress with banners.
Photo by Ana Padilla

(Versión original en Español abajo)

Honduras has been featured extensively in the international press in recent months, whether for the links of our government to drug trafficking, the devastating losses caused by tropical storms IOTA and ETA, or for prohibiting what is already prohibited.

Anti-rights groups hold political power in Honduras, and this hinders the exercise of democracy in our country. There is an insistence on the part of the deputies to NOT support laws in favor of women, girls and people with gestational capacity. 

The arguments used by the deputies in the National Congress (NC) are of a religious nature, thus impeding a scientific debate around the right to terminate a pregnancy. 

Here are is a snapshot of some significant events in the attack against Sexual and Reproductive Health and Rights (SRHR) in Honduras:

–> 2009: after the coup d’état, the use, purchase and sale of the Emergency Contraceptive Pill (ECP) was prohibited, through ministerial agreement No.2744-2009, with the argument that the ECP was “abortifacient,” 11 years later, it is still prohibited, leaving thousands of women, people who can get pregnant and girls exposed to unwanted pregnancies.

Abortion in Honduras is criminalized in ALL circumstances, even when the life of a girl, woman or pregnant person is in danger, when there is fetal non-viability outside the uterus and in case of rape.

–> 2018: the Honduran Congress had the opportunity to vindicate itself with the reform of the new Penal Code and decriminalize abortion once and for all, but ignored the requests of Honduran feminist and human rights organizations. Abortion continues to be criminalized and sentences range from 3 to 10 years in prison.

–> 2021: last January 11, Congressman Mario Perez, of the National Party, presented a bill called the “Shield against abortion in Honduras,” which aims to criminalize abortion for life, in order to reform this article, it would require a majority of three quarters of the members of the full National Congress, that is, 96 votes of the 128 deputies. This is almost impossible, since the majority of the full National Congress is made up of fundamentalist conservatives.

It is really alarming that the deputies cannot grasp the seriousness of this reform. By denying us the right to decide, they only condemn thousands of women, girls and people with gestational capacity to institutional violence, and expose them to unsafe clandestine abortions.

We call on the international community to continue to expose this sexist and misogynist government that violates the human rights and sexual and reproductive rights of women, girls and people with gestational capacity. 

#NoSeValeTantoOdio


Radiografía de una inquisición hondureña

Honduras en los últimos meses ha dado de qué hablar en la prensa internacional, ya sea por tener un gobierno vinculado con el narcotráfico, por los desastres naturales causados por las tormentas tropicales IOTA y ETA o por prohibir lo prohibido.

Los grupos anti derechos tienen el poder político en Honduras, y esto entorpece el ejercicio de la democracia en el país. Existe una insistencia por parte de las y los diputados en NO apoyar leyes que beneficien a las mujeres, niñas y personas con capacidad de gestar. 

Los argumentos utilizados por las y los diputados en el Congreso Nacional (CN), son de carácter religioso, dificultando así, un debate científico en torno a la interrupción del embarazo. 

Algunos acontecimientos significativos en el retroceso de los DSDR en Honduras:

2009: tras el golpe de Estado, se prohibió el uso, compra y venta de la Pastilla Anticonceptiva de Emergencia (PAE), mediante el acuerdo ministerial No.2744-2009, asegurando que la PAE era abortiva, 11 años después, sigue prohibida, dejando expuestas a miles de mujeres, personas gestantes y niñas a embarazos no deseados.

El aborto en Honduras está penalizado en TODAS las circunstancias, aun cuando la vida de una mujer o persona embarazada corre en peligro, cuando hay inviabilidad fetal fuera del útero y en caso de violación.

2018: el Congreso de Honduras tuvo la oportunidad de reivindicarse con la reforma del nuevo Código Penal y despenalizar el aborto de una vez por todas, pero hizo caso omiso a las peticiones de las organizaciones feministas y de derechos humanos hondureñas. El aborto sigue penalizado y las condenas son de 3 a 10 años de prisión.

2021: el pasado 11 de enero el diputado Mario Pérez, del Partido Nacional, presentó un proyecto de ley llamado el Escudo contra el aborto en Honduras, que pretende penalizar el aborto de por vida, para que se pueda reformar este artículo se necesitaría una mayoría de tres cuartas partes de las y los miembros del pleno del Congreso Nacional, o sea, 96 votos de las 128 Diputadas y diputados. Esto resulta casi imposible, ya que la mayoría del pleno del CN son conservadores y conservadoras fundamentalistas.

Es realmente alarmante que las y los diputados no puedan dimensionar la gravedad de esta reforma, al negar el derecho a decidir, solamente condenan a miles de mujeres, niñas y personas con capacidad de gestar a violencia institucional y a exponerlas a abortos clandestinos inseguros.

Hacemos un llamado a la comunidad internacional, para que sigan exponiendo a este gobierno machista y misógino que violenta los derechos humanos y los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres, niñas y personas con capacidad de gestar. #NoSeValeTantoOdio